Porque no soy yo quien estuvo, quien está y quien te ayuda a esquivar los chaparrones de la vida.
No soy la pequeña que creció al son
de tus pasos.
No soy a quien tienes guardado en tantos recuerdos.
No fuiste tú desde siempre, no fui yo tampoco.
Sólo conozco las extravagancias de
tu niñez de las anécdotas repetidas por quien sea para matar aburrimiento
o para despertar entusiasmo igual
al del telediario que se enfría tan rápido como las tostadas matutinas.
Falté en tantas ocasiones.
No me cuesta hacer memoria para rescatar instantes comunes.
Por eso hoy no estás.
Por eso no estoy yo.
No sientes más que curiosidad por la causa cuando me sangra la herida.
Apenas te acuerdas de dos días de mis hechos
y yo no puedo culparte.
Sólo me culpo de llamarnos amigos tan a la ligera.
Aparecí dos veces para compartir
tres risas.
Estuviste dos veces para compartir
tres asombros cotidianos.
Existimos juntos en dos fotos con fechas irrelevantes.
No perdí ningún vuelo por tu
urgencia.
No perdiste ninguna noche por mi
necesidad.
Nos dimos dos abrazos tres días
cualesquiera
y nos llamamos amigos sin tomar
conciencia del concepto.
Precioso! Se utiliza muchas veces la palabra amistad cuando , en realidad, sólo es un ligero conocimiento.
ResponderEliminarEspero que nuestra amistad sea auténtica y duradera.
Que así sea, querida Manuela 😊 ¡Abrazos!🤗
ResponderEliminar