domingo, 18 de abril de 2021

El mensajero de la Luna

La Luna observaba a La Tierra. Y vio a la gente discutiendo y alejándose los unos de los otros. Y pidió al océano que se le acercara. El océano levantó sus olas hacia la Luna y la Luna le susurró:

-Llámalo AMOR al lago de Bélgica. Solo con amor el humano podrá adentrarse en su mundo y sentir que forma parte de él

Las olas volvieron a bajar y con su movimiento pronunciaron el nombre del lago. Y el humano las escuchó y llamó al lago de Bélgica AMOR.

La Luna seguía mirando a nuestro planeta. Y vio que los hombres se volvían egocéntricos y egoístas. Y llamó nuevamente al océano. El océano le acercó sus olas y la Luna dijo:

-Dale el nombre de AMISTAD al Embalse de Coahuila y Texas. Una verdadera amistad ennoblece al hombre, lo enriquece, le llena de bondad que él mismo da y que recibe.

Las aguas saladas cantaron el nombre del embalse. Y el humano las escuchó y llamó al Embalse de Coahuila y Texas AMISTAD.

La Luna contemplaba a las criaturas terrenales y se dio cuenta de que el humano dejaba de entenderse a sí mismo y se llenaba de ruidos triviales para ensordecer su alma. Y volvió a llamar las aguas oceánicas. Las olas se le acercaron y La Luna pidió:

-Llámalo SOLO al Río de Indonesia que esta noche se ilumine con el reflejo de la luz solar, para que el humano recuerde que a veces necesita estar solo para poder escucharse y reencontrarse consigo mismo.

El océano repitió el nombre del río. Y el humano lo escuchó y llamó al Río de Indonesia SOLO.

La Luna seguía observando a la Tierra. Y vio que el humano se separaba de la naturaleza y le daba más importancia a lo artificioso que a lo vivo. Llamó al océano y solicitó:

-Al lago de la Antártida llámalo VIDA. La vida es una maravilla y un milagro del universo. Vale más que todas las cosas artificiales juntas. Lo vivo es inestimable, necesita ser cuidado, respetado y apreciado.

Las olas llevaron el nombre del lago a su destino. Y el humano lo escuchó y llamó al lago de Antártida VIDA.

La Luna dio una vuelta alrededor de la Tierra y exclamó hacia el océano:

-El lago de Canadá, que se llame VE A CASA. El humano se enaltece cuando está conectado con su familia, con sus seres queridos, con las personas para las que es único e importante. Y es más íntegro cuando no olvida sus raíces. El humano necesita casa para proteger su cuerpo, su corazón y su espíritu.

Las aguas oceánicas vocalizaron el nombre del lago. Y el humano lo escuchó y llamó al lago de Canadá VE A CASA.

La Luna se quedó pensando y por fin dijo:

-Al bosque de la Isla Tenerife llámalo ESPERANZA. Las lunas y las estrellas sabemos que siempre hay que tener esperanza. Aún no podemos revelar los secretos de las galaxias, pero podemos mandar este mensaje.

El océano susurró el mensaje lunar. Y el humano lo escuchó y llamó al bosque de Tenerife ESPERANZA.

La Luna siguió y de vez en cuando sigue llamando al océano para que aquéllos que escuchen los nombres de los lugares que señala, recuerden las cosas valiosas para la humanidad.


 


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