La Luna observaba a La Tierra. Y vio a la gente
discutiendo y alejándose los unos de los otros. Y pidió al océano que se le
acercara. El océano levantó sus olas hacia la Luna y la Luna le susurró:
-Llámalo AMOR al lago de Bélgica. Solo con amor el
humano podrá adentrarse en su mundo y sentir que forma parte de él
Las olas volvieron a bajar y con su movimiento
pronunciaron el nombre del lago. Y el humano las escuchó y llamó al lago de
Bélgica AMOR.
La Luna seguía mirando a nuestro planeta. Y vio que
los hombres se volvían egocéntricos y egoístas. Y llamó nuevamente al océano.
El océano le acercó sus olas y la Luna dijo:
-Dale el nombre de AMISTAD al Embalse de Coahuila y
Texas. Una verdadera amistad ennoblece al hombre, lo enriquece, le llena de
bondad que él mismo da y que recibe.
Las aguas saladas cantaron el nombre del embalse. Y el
humano las escuchó y llamó al Embalse de Coahuila y Texas AMISTAD.
La Luna contemplaba a las criaturas terrenales y se
dio cuenta de que el humano dejaba de entenderse a sí mismo y se llenaba de
ruidos triviales para ensordecer su alma. Y volvió a llamar las aguas
oceánicas. Las olas se le acercaron y La Luna pidió:
-Llámalo SOLO al Río de Indonesia que esta noche se
ilumine con el reflejo de la luz solar, para que el humano recuerde que a veces
necesita estar solo para poder escucharse y reencontrarse consigo mismo.
El océano repitió el nombre del río. Y el humano lo
escuchó y llamó al Río de Indonesia SOLO.
La Luna seguía observando a la Tierra. Y vio que el
humano se separaba de la naturaleza y le daba más importancia a lo artificioso
que a lo vivo. Llamó al océano y solicitó:
-Al lago de la Antártida llámalo VIDA. La vida es una
maravilla y un milagro del universo. Vale más que todas las cosas artificiales
juntas. Lo vivo es inestimable, necesita ser cuidado, respetado y apreciado.
Las olas llevaron el nombre del lago a su destino. Y
el humano lo escuchó y llamó al lago de Antártida VIDA.
La Luna dio una vuelta alrededor de la Tierra y
exclamó hacia el océano:
-El lago de Canadá, que se llame VE A CASA. El humano
se enaltece cuando está conectado con su familia, con sus seres queridos, con
las personas para las que es único e importante. Y es más íntegro cuando no
olvida sus raíces. El humano necesita casa para proteger su cuerpo, su corazón
y su espíritu.
Las aguas oceánicas vocalizaron el nombre del lago. Y
el humano lo escuchó y llamó al lago de Canadá VE A CASA.
La Luna se quedó pensando y por fin dijo:
-Al bosque de la Isla Tenerife llámalo ESPERANZA. Las lunas
y las estrellas sabemos que siempre hay que tener esperanza. Aún no podemos
revelar los secretos de las galaxias, pero podemos mandar este mensaje.
El océano susurró el mensaje lunar. Y el humano lo
escuchó y llamó al bosque de Tenerife ESPERANZA.
La Luna siguió y de vez en cuando sigue llamando al
océano para que aquéllos que escuchen los nombres de los lugares que señala,
recuerden las cosas valiosas para la humanidad.
Muy bonito
ResponderEliminar¡Muchas gracias 😊!
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