Paseaba con colores en sus ojos,
peligrosos y afables.
Con do re mis en los oídos:
llamas, balas y tiritas.
Con cosquilleo en las manos
de inauditos cuentos venideros.
Se paró,
tocó Palabras,
abrió la piel, mente y boca.
Fluyó ella, fluyó todo.
Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...
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