- ¡Bú! -dijo el miedo.
- ¿Por qué vienes?
-Porque dice la alegría
que me gana en recuerdo.
-Ah. Ya que estás, quédate, pues, un rato.
Quizás, si me haces de zorrito,
te haré de principito,
y podremos ser amigos para siempre.
Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...
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