Alfombra de colores y versos.
Cojines que canten relatos de antaño.
Manta que se acerque a mis tardes.
Una luz que regale soplidos a las hojas en blanco.
Eco del árbol que sostenga historias encuadernadas.
Tinta que baile con las letras al son de mi mente.
Cristal que atrape almas pasajeras.
Alféizar que convide lloros otoñales.
Pomo caluroso de manos y sentimientos.
Un tejado, uno para un largo rato.
Uno solo me basta, viejito.
Uno que quiera quedarse conmigo.
Qué bonito.
ResponderEliminar¡Gracias querida Manuela!
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