domingo, 25 de abril de 2021

Por su culpa

Se metió mal. Lo notaba, pero había que seguir. Llave, motor, M30, semáforo, llegó. En cinco minutos tenía programada una junta con la persona cuya presencia en la última semana la absorbía de una manera firme e inquietante. El pasillo se llenó de potenciales espectadores, no había cómo salvarse de la desesperante incomodidad.

-Ficcardi, maldita tu inventiva -se quejó silenciosamente.

A cualquier persona en su lugar se le alteraría su manera de caminar. Vio en su imaginación una selva de fundoshi que crecía hacia todas partes y obstruía su juicio. Un ligero desvío, unos pocos segundos y la mano derecha venciendo el hilo, cambiaron favorablemente el rumbo de aquella reunión.

 


 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La casa

Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...