Así son las cosas, unos se van y vienen otros. A la
hucha le ayudé yo. No hubo remedio, aquel invierno decidió por mí. Cada uno con
sus placeres: los estadounidenses con su victoria y yo con mi mando a
distancia. En esas temperaturas tan bajas ningún dedo tenía ganas de asomarse
desde debajo de la manta.
Aguanté las noticias, tendenciosamente dramáticas y
terroríficas, una larga e ininterrumpida cinta de anuncios semejante a un
largometraje, un capítulo de una telenovela mexicana y después otro
interminable desfile de sugerencias de productos aparentemente indispensables,
maravillosamente atractivos y sorprendentemente accesibles a cualquier
bolsillo. Pero cuando un programa sobre curiosidades culinarias mostrando el
Kopi Luwak me hizo imaginar a la civeta expulsando los granos de café, mi
paciencia llegó al zenit.
Hice pedazos al pobre chancho de porcelana y salí a
gastar mis ahorros.
No tardé en volver, me metí nuevamente debajo de la
manta y sonreí triunfalmente. Si en Lake Placid este año mandan los americanos,
¡aquí mando yo y mi mando!
Muy bueno!
ResponderEliminar¡Muchas gracias querida Manuela :)!
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