lunes, 26 de abril de 2021

El mando

Así son las cosas, unos se van y vienen otros. A la hucha le ayudé yo. No hubo remedio, aquel invierno decidió por mí. Cada uno con sus placeres: los estadounidenses con su victoria y yo con mi mando a distancia. En esas temperaturas tan bajas ningún dedo tenía ganas de asomarse desde debajo de la manta.

Aguanté las noticias, tendenciosamente dramáticas y terroríficas, una larga e ininterrumpida cinta de anuncios semejante a un largometraje, un capítulo de una telenovela mexicana y después otro interminable desfile de sugerencias de productos aparentemente indispensables, maravillosamente atractivos y sorprendentemente accesibles a cualquier bolsillo. Pero cuando un programa sobre curiosidades culinarias mostrando el Kopi Luwak me hizo imaginar a la civeta expulsando los granos de café, mi paciencia llegó al zenit.

Hice pedazos al pobre chancho de porcelana y salí a gastar mis ahorros.

No tardé en volver, me metí nuevamente debajo de la manta y sonreí triunfalmente. Si en Lake Placid este año mandan los americanos, ¡aquí mando yo y mi mando!


 


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