Atacaron de repente, sin previo aviso.
Asombrada, me dejé llevar a su terreno.
Prometieron darme voz a cambio de temor.
Sin entender, acepté el trato.
Los apolos, cómplices de mis relatos y feudales de mis
miedos, me dijeron en secreto que Elpis convierte el espanto en magia.
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