sábado, 12 de junio de 2021

Tendedero

Abrió la ventana y tendió sus memorias y sus pensamientos en las cuerdas para que se aireasen. Necesitaban algo de oxígeno y rayos del sol.

Las cuerdas enganchadas en la pared que daba al patio llegaban hasta el edificio de enfrente.

El edificio vecinal constaba de cuatro plantas. La planta baja aún estaba vacía, esperando a sus nuevos residentes. En el primer piso, la indiferencia paseaba a diario por toda su vivienda llenando las habitaciones de apatía. En la segunda planta, el amor rebosaba las paredes y sus chispas adornaban las escaleras y la vieja fachada. En el último piso, donde también terminaba el recorrido de los asuntos colgados, vivía el odio que buscaba cualquier ocasión para atormentar a sus vecinos y a todos los que encontrase en su camino.

El contenido que ondeaba tras la ventana captó su atención enseguida.

Se lanzó hacia las sogas, tiró de ellas impetuosamente, agarró las memorias y los pensamientos y los aprisionó en sus manos. Con sus palmas heladas los estrujaba y lastimaba. Los arrojaba contra cualquier lugar u objeto que pudiera provocarles dolor. Los injuriaba e intimidaba. Junto con sus cómplices, la ignorancia, la estupidez y la envidia, maltrataron a sus esclavos y cuando éstos llegaron a tener un aspecto lo suficientemente lamentable como para satisfacer sus perversos deseos, los agresores volvieron a colgarlos en la cuerda gozando de sus acciones.

Habiendo recuperado sus pertenencias, la dueña sollozó rogando que alguien le ayudase a curar las heridas. La indiferencia, con su desidiosa actitud, fijó la mirada en un punto impreciso e irrelevante del patio. El amor miró hacia fuera. Alarmado, descendió con paso decidido por los escalones. La celosía de la ventana en la planta baja se entreabrió con un chirrido esperanzador.

Quizás aún no era demasiado tarde.

 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La casa

Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...