martes, 1 de junio de 2021

Su corriente

Se despertó un día con una turquesa ilusión inundando su aún adormilada mente. Notó un intenso ardor en sus aletas. Algo inexplicable le seducía. Sintió cómo su deseo transformaba el agua que le circundaba en una corriente de ondas poderosas. Empezó a moverse con vigor. Nadó y nadó, atraído por una fuerza desconocida, hasta que llegó a una bella cortina de agua cristalina. Emocionado intentó tocarla, pero cada vez que se acercaba, sentía dolor en sus escamas. Aun así, no se daba por vencido. “Mi alma es también de este hermoso lugar, aunque mi cuerpo todavía no se da cuenta”, intuía.

Cada día se aproximaba de nuevo y rozaba las olas de aquel encantador espacio recientemente descubierto. Y siempre que lo hacía, sus aletas sufrían.

A pesar de las molestias seguía desvelándose con la misma imagen turquesa ante sus ojos y con el mismo deseo de encontrarse con ella.

Después de varias semanas un abanico de aletas apareció en sus proximidades, animándole a traspasar la frontera acuática. Con calma, pero con firmeza, fue dejando las aguas dulces atrás y finalmente cruzó al otro lado. Sereno y feliz observaba maravillado todo lo que le rodeaba.

-Hasta pronto, río querido. Volveré a verte -dijo el pez aleteando eufórico en las aguas oceánicas. 


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