martes, 29 de junio de 2021

La misión de la edad

Pasaban los años y las criaturas humanas no lo notaban. Apenas cuando llegaban al fin de cada una de las vidas se daban cuenta de todo lo que aún quedaba por hacer y se reprochaban lo poco que habían realizado.

Cada vez que nacían de nuevo se encontraban con las cosas pendientes que seguían amontonándose.

El universo se percató de aquella muy desordenada manera de vivir, por lo que decidió ayudarle al hombre y mandó a la tierra los espíritus del tiempo.

Desde entonces, los humanos, a través de los cambios que vienen con la edad, pueden percibir que van quedando menos amaneceres para poder llegar a las metas de cada una de sus existencias.


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