No salía de ahí. Tremendo. Ya todo parecía diferente.
Mirar cualquier cosa producía dolor. Me detuve, convertí mis párpados en
guerreros circunstanciales y ordené que maniobrasen agitadamente. Aun así, me
sentía paralizada por ese incordio de intrusa. Al cabo de una exasperante lucha
contra la molestia, vencí. Se tuvo que morir la mosca que había entrado en mi
ojo para que yo pudiera volver a la normalidad.
sábado, 19 de junio de 2021
Drama ocular
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La casa
Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...
-
Siempre sale el sol. Fui testigo de ello en múltiples ocasiones. También aquella vez, cuando a mediados de verano, terminé alojándome por az...
-
Llegó el día del adecentamiento de mi cuarto de trabajo. Las baldas y los cajones estaban pidiéndome un tratamiento de limpieza y adelgazami...
-
Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario