sábado, 22 de mayo de 2021

El monstruo que devoraba al artista

Cada vez que se acercaba al escenario sentía como si éste pretendiese atacarle. Tenía una angustiosa sensación de que quería devorar su dignidad, su sudor, su valentía, su memoria, su talento y su sueño de ser artista. Bastaba con pensar en poner las puntillas sobre las tablas para que sintiera un vértigo incontrolable y tuviera una sensación que concentraba en sí la impotencia, la rabia, un intenso e inexplicable temor y ganas de luchar contra él. Mientras tanto, el escenario parecía estar soltando oleadas de obstáculos hacia el aprendiz.

¿Cómo es que me despierto pensando en ser artista cuando serlo me produce dolor?, pensaba.

Para los que no saben, les cuento que los teatros no son lugares cualesquiera y si uno necesita conectar con ellos, suelen transmitir mensajes a través de los espíritus de los artistas. Y como parece que el protagonista de este relato tenía un corazón sincero, sus preguntas no quedaron sin respuesta.

-Entiende -le habló el escenario-: tu voz tiene que ser lo suficientemente fuerte como para poder penetrar en los rincones dormidos de la gente. Tu mensaje tiene que ser capaz de provocar tormentas en la mente y en el corazón de tu público. Tu presencia ha de ser persistente para poder acompañar a tus espectadores mucho después de que abandonen las butacas. Para eso te estás curtiendo y por eso estás entrenando. Ser artista es, entre otras cosas, luchar a través de tu obra con los monstruos, los tuyos y los de los demás. Si tú te rindes, debilitas a todos a los que posiblemente puedas fortalecer. Un artista débil nunca podrá conectar con el espíritu de los espectadores. No permitas que eso ocurra. Todos los humanos tienen alguna misión. No desaproveches la tuya. No es un privilegio, es una responsabilidad muy grande. No lo olvides. Levántate y haz que los que te miren aprendan contigo cómo levantarse. No es cuestión de ser un luchador que siempre vence a sus enemigos, pero sí ser un guerrero que no se deja vencer fácilmente y que después de una derrota, se atreve a seguir batallando. Acércate a mí, pon los pies en mi superficie, eleva tu cabeza y despierta a la audiencia -terminó el tablado.

El artista subió al escenario, notó cálidas luces en su rostro, respiró profundamente, miró hacia adelante y sonrió hacia la platea.


 

2 comentarios:

  1. Precioso escrito y buen consejo,!
    Si te gusta ser artista eso es lo que deberías hacer, justo lo que dice el último párrafo. Lo mismo para cantar que para se actriz o para otras facetas del arte.

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    1. Así es, querida Manuela, hay que luchar por las cosas que uno desea hacer en la vida :)

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