Te perdiste mis manos frías en tantos eneros,
mis primeros tranvías, trenes y vuelos,
mi voz que nació tímida y aún sigue creciendo
Te perdiste mis tacones y mis volteretas,
mis maletas solas y acompañadas,
el mundo a mis pies y mis pies sin tierra firme
Te perdiste mis bailes de inocencia y de locura,
mis miradas de asombro y de miedo,
mis lágrimas por los triunfos y derrotas
Te perdiste mis abrazos y mis reproches,
mi vista en tantas cubiertas,
mis horas en tantos versos
Te perdiste mis intentos,
mis esperas y llegadas,
mis lluvias sin tejado
y el país de mis maravillas
Te perdiste mis hombros que pedían tus brazos,
mi pelo que pedía tu mano,
mi boca que pedía tus oídos
mis oídos que pedían tus palabras
Te me perdiste y yo gané una fantasía
de lo que no te hubieras perdido
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