sábado, 17 de abril de 2021

La primera estrella

Me pareció verla sentada en el tejado. Me asomé por la ventana para buscar la primera estrella. La primera también sin su presencia. El otoño decidió marchitarse con ella. Se marchitaron sus fuerzas después de meses de miradas con las que se despedía. Aquel día, cuando el vecino como siempre sacaba al perro, los niños corrían pisando las hojas amarillentas para alcanzar el bus de las siete y media y el kiosquero colocaba los periódicos y las revistas, nos miró por última vez.

Hoy la mesa estaba preparada para todos, pero la silla para un invitado inesperado la esperaba a ella. Sobre el mantel la hostia se abrazaba con la nostalgia. A mamá le pesaban los platos y los cubiertos como nunca. Y los villancicos recordaban un fin.

Duele menos cuando miro las estrellas. Así que me asomé para buscar la primera de hoy. Y juraría que la vi, sentada con los pies moviendo el aire navideño. En la mano derecha sujetaba la primera estrella. La miré. Alzó enérgicamente el brazo y lanzó el astro hacia el cielo.

Apoyé mis manos en la ventana, cogí un hondo respiro sintiendo cómo el aire refresca mi interior, levanté los ojos, miré la estrella y asentí con la cabeza.

-Feliz Nochebuena, familia. La abuela dio la señal de que ya es hora de empezar la cena.

 


 


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