martes, 27 de abril de 2021

Crecer o no crecer, esa es la cuestión

Después del colegio, como cada día a la misma hora, corrió hacia el parque donde le esperaba su viejo amigo. Ahí estaba, con un tablero que habían hecho el día anterior y con unas piedrecitas que iban a pintar para jugar al go.

-¡Mira qué tengo aquí! –exclamó su compañero de juegos mostrando dos frascos de témpera.

-¡Lo has traído! ¡Gracias! ¡Pintemos las fichas! -dijo el pequeño.

No tardaron en pintar todas las piezas y solo quedaba esperar a que se secaran para entrar en acción. Terminada la tarea, el muchacho sintió hambre. El amigo mayor, muy previsor, sacó de su bolsa dos bocadillos.

-Gracias Ángel, está muy rico -dijo el niño.

-¿Recuerdas cuando papá se portó mal con mi perro? También vinimos aquí. Nos diste tortilla que te sale tan rica. Morucho se zampó un gran cacho, se durmió en tus zapatos y ese día se mudó a tu casa. Yo no estaba triste ya que lo cuidabas muy bien y él empezó a mover la cola otra vez. Siempre me lo traes al parque para jugar. Las tardes son muy divertidas contigo. Me gusta acordarme de todo lo que hacemos juntos, sobre todo cuando gritan en casa. Cuando no paran de discutir recuerdo nuestros juegos en el parque. Y pienso que quiero crecer y quiero vivir en una casa donde no esté triste a cada rato. Pero cuando yo sea grande, ¿dónde va a estar Ángel? me pregunto, ¿sabes? Y entonces pienso que a lo mejor ya no estás y me da miedo. Y cuando empiezo a sentir miedo, prefiero no ser adulto.

-Huguito, ahora estamos juntos y eso es muy bonito. Ahora aprendemos, jugamos y nos reímos. Cuando crezcas, por favor, acércate a los niños, si los ves tristes. Haz que aprendan sobre el mundo y que sonrían, aunque sea un poco. Y una cosa más: fíjate en el tablero. ¿Ves lo que acabo de hacer? He aprisionado una ficha. Cuando juguemos, siempre lucha para que no te aprisione. Y haz lo mismo en la vida. No permitas que nadie te quite la libertad -dijo Ángel y abrazó muy fuerte al chico.

-Aquí construiremos un lugar para los niños. Para que aprendan y sonrían. Y se llamará Ángel, en honor a ti, amigo mío -dijo Hugo mirando el plano de una gran parcela recién adquirida con un tablero de go esbozado en la fachada.


9 comentarios:

  1. Precioso!
    Veo que tenemos algo en común: el amor por los niños.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias!
      Cierto, nos une el amor por los niños. Y por lo que he podido ver también ambas somos maestras.

      Eliminar
    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    4. Perdona, he intentado corregir algo y lo que he hecho ha sido borrar. Torpe que está una ya.
      Soy mayor y ya estoy jubilada. Ahora, mis cinco nietos son la alegría de mi vida. Pero mi espíritu sigue siendo más joven y los niños mi pasión.
      Un abrazo, joven amiga. Eres un primor

      Eliminar
    5. ¡No te preocupes! Si te soy sincera, no soy muy hábil en todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías tampoco :) Como ya te habrás dado cuenta, visitamos a menudo tu blog también. ¡Hace falta gente sensible y joven de espíritu en nuestra sociedad! ¡Muchas gracias por tus comentarios y por tus bonitas palabras, tanto por aquí como en tu blog! ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Sí.Veo que me leen de Argentina y he supuesto que sois vosotros. Muchas gracias!
    Sé que sólo soy aficionada pero hago lo que puedo. En muchas ocasiones me sirve de terapia, qué tan necesaria resulta en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo por el covid y otros temas personales.
    Muchas gracias por seguirme y hacerme más fácil el seguir adelante. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Es un placer, nos gusta leerte. Hemos leído sobre tus plantas, tu familia, tu tierra, tus viajes, tus aficiones y algunas otras cosas (yo también creo que los idiomas son una gran riqueza y es una pena que queden ensombrecidos por una sola lengua hegemónica) . Es bonito lo que compartes y es genuino. Eso es bueno. Haces muy bien usando el arte como una especie de terapia. Creo que en cierto modo muchos de los que estamos cerca del arte lo usamos en algunas ocasiones como un método terapéutico. ¡Un abrazo desde Argentina otoñal!

    ResponderEliminar

La casa

Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...