miércoles, 6 de octubre de 2021

Reto infantil

No tengo recuerdo, al menos consciente, de los probables múltiples intentos que seguramente al fin me llevaron a conseguir mi objetivo. Pero en estos días tengo la oportunidad de revivirlo observándote y de dejar verbalizadas algunas conclusiones que saco al respecto. Podrá ser un par de cosas obvias, no obstante, son las que a menudo nos sirven de brújula y sin embargo resultan fáciles de olvidar. Somos de los que han nacido con todos los sentidos correctamente desarrollados, algo que para ciertas tareas resulta muy útil. También tenemos ambas manos que obedecen a lo que le ordena nuestra cabeza. Detalle de agradecer a la naturaleza. De entrada, nos facilita desenvolvernos en las empresas mundanas.

Cada día repites los mismos movimientos y les dedicas largos ratos a los ensayos. Lo observas fijamente de todos los lados. Lo sujetas con una mano, después lo pasas a la otra o agarras vigorosamente con ambas y procuras acercar tus cargados dedos a la boca. Los movimientos son todavía algo torpes, imprecisos, pero se van perfeccionando con los días y los intentos acumulados. Mientras continúas con tu cándida misión, sonríes de vez en cuando. A tus dos pequeñas manitos las acompañan tus mofletes enrojecidos por el calor hogareño, tu confiada mirada y la de unos cuantos seres que velan por tu despreocupada respiración. Pronto uno de tus primeros retos será cumplido y podrás introducir a la boca este pequeño objeto que aún estará cerca de ti por algún tiempo.

Tengo la certeza de que tus esfuerzos no serán vanos. Supongo que no será así siempre. Pero siento la necesidad de decirme a mí misma, de decirte a ti, pequeño, y de deciros a vosotros, queridos lectores, que algunos tenemos la suerte de comenzar las andanzas por este mundo con alguna que otra ventaja. Y si es así, con más razón y sin desanimar a la acción a los demás, merece la pena intentar las cosas una y otra vez. Porque puede que nuestra constancia y determinación nos ayuden a llegar a la meta. Y si es posible, sonriamos con sinceridad, como los niños. A nosotros y a los demás. Ya que es una de las primeras expresiones de emociones que manifestamos los humanos, quisiera pensar que es por algún motivo.

 


La casa

Emparchado. Las tejas multicolores, las paredes remendadas, la puerta reparada con tablas de madera originarias de distintas épocas, los mar...